¿Qué me llevó a escribir la historia de “Sin Huellas en la Arena”?

Siempre me ha gustado mucho escribir, ya lo he dicho en otras ocasiones, y he sido muy ‘peliculera’ inventando historias de amor.

Antes de escribir “Sin huellas en la arena” estaba escribiendo otra novela (de la que no diré el título por si acabo retomándola :P), una novela a la que dediqué mucho tiempo pero con la que terminé estancándome, llegando a un punto en el que no era capaz de continuar porque la inspiración simplemente había desaparecido.

Una noche, antes de decidir ‘abandonar’ la novela que tenía entre manos desde hacía meses, tuve uno de esos sueños que hacen que te despiertes con una sonrisa en la cara, un sueño que hizo que esa inspiración que había perdido regresara con aún más fuerza…

Voy a intentar contároslo:

<<Cuando abrí los ojos me encontré a mí misma buceando en el mar, con unos pulmones eternos que no demandaban en ningún momento ni pizca de oxígeno.

El agua era tan clara que podía ver absolutamente todo lo que me rodeaba mientras flotaba en ella y escuchaba el suave susurro de las olas moviéndose sobre mí.

La corriente me llevaba lentamente, balanceándome con un ritmo constante, sin sobresaltos, y aportándome una agradable sensación de bienestar cuando de repente, sin darme cuenta, apareció un chico nadando a mi lado, un joven que nunca antes había visto.

Su sonrisa me hizo entender que no tenía porqué tenerle miedo, y algo se me removió por dentro al notar que tras sus hermosos ojos grises se escondía algo realmente ‘especial’.

Bajo nosotros, en el suelo marino, podían verse proyectadas nuestras sombras mientras seguíamos buceando sin rumbo fijo, dando así la sensación de que en lugar de bucear estábamos volando, acompañados únicamente de pequeños rayos de sol que se filtraban tímidamente entre las aguas llenándolo todo de hermosos destellos de luz…>>.

El sueño fue realmente especial, tanto como para hacerme aparcar la novela que tenía prácticamente terminada y crear una nueva: “Sin Huellas en la Arena”, una historia que comencé a escribir la misma mañana que desperté, teniendo como primera misión intentar plasmar en una hoja las sensaciones que el jóven del sueño me había transmitido, las mismas que siente la protagonista de la novela, Emily, al ver por primera vez a aquél chico llamado “Sean”.

Una curiosidad: ¿Por qué ‘Sean’ y no otro nombre? Como sabréis ‘sea’ significa ‘mar’ en inglés… así que solo bastó poner una “n” al final para transformarlo en un nombre real y hacerle llevar consigo, de forma oculta y durante 186 páginas, el mar entero… el escenario del sueño donde nació.

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2 Comentarios Agrega el tuyo

  1. Claudia dice:

    Que bonito Ana!!!!!!, y gracias a Dios que tuviste ese sueño, sino nos hubiéramos perdido esta magnífica historia!!!!

    1. 🙂 Muchas gracias Claudia! La verdad es que fue un sueño magnífico, espero haberle hecho justicia con la novela 😉 Besos!

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